Migrantes indocumentados quedan varados en el desierto en su afán por salir de Chile

Bajo un sol abrasador y con poca comida, decenas de migrantes indocumentados en Chile se agolpan frente a la desértica frontera con Perú, que les cerró el paso cuando intentaban salir del territorio chileno ante la amenaza de deportaciones masivas.
El temor los empuja a migrar de nuevo antes del balotaje presidencial del 14 de diciembre: el ultraderechista José Antonio Kast, favorito para ganar la segunda vuelta frente a la izquierdista Jeannette Jara, garantiza que expulsará a los 330.000 indocumentados, en su mayoría venezolanos, a quienes culpa del repunte de la inseguridad.
La venezolana Milbayajaira Rivas, una enfermera de 56 años, quedó varada cuando intentaba salir de Chile por Arica, en la frontera con Perú.
Junto a ella, decenas de migrantes aguardan en la Línea de la Concordia, una carretera de un kilómetro que separa a ambos países.
«No comemos bien. Para hacer las necesidades, nos tenemos que meter por ahí. En Perú ya no quieren más venezolanos. No sabemos qué vamos a hacer», dice a la AFP.
Para resguardarse del calor del desierto que los rodea apenas cuentan con unas sábanas que usan como sombrillas. La policía peruana les ofrece agua cada tanto, sin permitirles el paso.
El gobierno peruano declaró el viernes el estado de emergencia en la zona limítrofe con Chile, para reforzar la vigilancia con militares y evitar el ingreso de migrantes que buscan dejar Chile.
El canciller peruano, Hugo de Zela, sostuvo que Perú no acogerá más migrantes irregulares.
«Por lo menos que traigan un bus, que cada quien se pague su pasaje y nos lleven hasta Ecuador para seguir la ruta hacia Venezuela», clama Billy González, un técnico óptico de 48 años.
Limbo
Rivas llegó a Chile hace tres años, pero no logró regularizar su estatus migratorio. Y tras la primera vuelta electoral en el país, tuvo claro su destino.
«Kast dijo que iba a sacar (a) los extranjeros que no se hubieran regularizado», relata a la AFP. Y para evitar «ese mal momento», optó por irse.
El aumento del número de migrantes indocumentados en Chile fue exponencial. En 2018 había unos 10.000, pero se estima que para 2024 eran unos 330.000, según el Servicio de Migraciones. La mayoría son venezolanos.
El gobernador regional de Arica, Diego Paco, expresó a la AFP su preocupación por la situación de la personas varadas en la frontera.
«Dentro de esas 100 personas (varadas) hay niños. Hay personas que podrían caer enfermos por el frío en la noche», señaló.
No es la primera vez que Perú militariza la frontera con Chile. En abril de 2023 estuvo dos meses bajo estado de emergencia por un aumento del paso de migrantes indocumentados venezolanos.
Expulsiones masivas
Parte de la población chilena asocia la migración irregular al aumento de la delincuencia, la principal preocupación de la ciudadanía pese a ser uno de los países más seguros de la región.
El ultraderechista Kast promete expulsar a los migrantes sin papeles. En sus mitines menciona los días que quedan antes del cambio de gobierno y los insta a vender sus posesiones en Chile o arriesgarse a irse «con lo puesto».
«Entiendo que de mi país han salido delincuentes, pero también gente buena que lo que quiere es trabajar», lamenta el venezolano Billy González.
En Chile, los migrantes indocumentados pueden acceder a servicios de salud o matricular a sus hijos en colegios públicos.
Pero la amenaza de ser expulsados los hace huir.
«Si yo compro una nevera, una cocina, y de repente hacen un operativo (…) no me van a llevar a mi casa a buscar lo que es mío, lo que he trabajado con esfuerzo», remarca González, quien llegó a Chile hace un año junto con su esposa y sus dos hijos adolescentes.
AFP






